Guardar secretos
Para proteger a sus hijos, Elara mantuvo sus orígenes en secreto, evitando cuidadosamente las preguntas difíciles que surgían. Cuando le preguntaban: “Mamá, ¿dónde está papá?”, ella sonreía y suavemente desviaba la conversación hacia otro lado. La ausencia de su padre pesaba mucho sobre ella, un tema con el que luchaba a diario. Creía que revelar la verdad sólo traería más confusión y dolor, así que optó por ocultárselo todo el tiempo que pudo.

Guardar secretos
Preguntas crecientes
A medida que los trillizos crecían, su curiosidad por su padre se intensificaba y sus preguntas se hacían más frecuentes. “¿Por qué no tenemos un padre como los demás niños?”, preguntaban, con sus ojos inocentes en busca de respuestas. Elara se encontraba a menudo al borde de las lágrimas, luchando por mantener la fachada mientras le dolía el corazón con cada pregunta. “Simplemente no está aquí”, decía en voz baja, deseando poder ofrecer algo más. Pero el miedo a revelar demasiado le impedía responder del todo.

Preguntas crecientes